10 jun. 2015

Vivir en zonas de bloques de pisos con muchas viviendas y sin zonas verdes es peligroso en verano.

Desde gCuenta te recomendamos este post, y conoce porque vivir en zonas de bloques de pisos con muchas viviendas y sin zonas verdes es peligroso en verano.

El entorno urbano también influye en la mortalidad, porque vivir entre edificios antiguos y sin zonas verdes aumenta el riesgo de muerte durante las olas de calor. Un trabajo realizado en Barcelona ha relacionado estos factores sociodemográficos y urbanos con el aumento de mortalidad durante los días de temperaturas más altas del año. El riesgo se multiplica por dos en barrios habitados por trabajadores manuales, con edificios viejos, y con pocos parques o jardines.

Casacochecurro.com El estudio publicado en la revista Journal of Epidemiology and Community Health se ha basado en características socioeconómicas y urbanas del área metropolitana de Barcelona y la distribución geográfica de 52.806 defunciones producidas en las temporadas de calor entre 1999 y 2006 para especificar en qué áreas se observan mayores riesgos de mortalidad durante las olas de calor que azotan las ciudades en verano.

“Estos mapas de vulnerabilidad pueden ser útiles para identificar zonas donde insistir en los planes de prevención”, explica Xavier Basagaña investigador del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona y uno de los autores del estudio.

Entre las ocho variables sociodemográficas escogidas, cinco no mostraron una relación significativa con el número de muertes provocadas por el calor. Estos factores son el porcentaje de vecinos desempleados, de jóvenes con bajo nivel educativo, de mayores de 65 años, de chalets individuales y de casas sin aire acondicionado.

Sí se encontró relación entre las defunciones por calor y la proporción de vecinos empleados en trabajos manuales que habitan la zona, la cantidad de edificios antiguos y la escasez de espacios verdes según la percepción de los vecinos.

Barrios con el doble de riesgo
Durante tres días consecutivos de calor extremo, se observó un aumento de la mortalidad media del 30%, mientras las zonas que cumplían con las tres características –pocas áreas verdes, edificios viejos y empleados en trabajos manuales– la mortalidad tras tres días seguidos de calor extremo se llega a doblar.

“Esto es lo más sorprendente de nuestros resultados, que dentro de una misma ciudad existan áreas con el doble de vulnerabilidad al calor que otras”, indica Basagaña.

El porcentaje de vecinos empleados en labores manuales se utilizó como indicador principal del nivel socioeconómico de la zona. Los otros indicadores estudiados, el nivel educativo y el desempleo, resultaron menos informativos por su relación con la juventud, que es menos vulnerable al calor, según consideran los científicos.

Los autores sugieren que las áreas con construcciones más antiguas pueden albergar más riesgo por un peor aislamiento térmico, y que la sorprendente falta de relación con la edad de la población podría ser reflejo de que 64 años es una edad de corte demasiado baja para notar el efecto.

“El entorno urbano puede tener una influencia en los efectos del calor, un hecho corroborado por otros estudios. Mejorar el aislamiento de los edificios es fundamental para depender menos del uso de aire acondicionado, y un buen uso de vegetación urbana contribuye a disminuir el efecto de las ‘islas de calor’ en las grandes ciudades”, indica el investigador.

Sin embargo, Basagaña explica que durante la mayor parte del periodo de estudio aún no se habían implementado los planes de prevención de los efectos del calor sobre la salud introducidos en 2004. “Sería interesante ver si esas diferencias se han mantenido o se han reducido después de la introducción del plan”, concluye el científico.

Fuente: Casacochechurro

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