7 jun. 2011

Después del trabajo toca "networking"

















Hoteles y restaurantes inauguran la temporada con nuevos espacios y cócteles.

Se está haciendo de rogar, pero las lluvias puntuales no han impedido que hoteles, restaurantes y coctelerías inauguren estos días la temporada de terrazas. Las dificultades económicas no han sito tampoco un obstáculo para que aborden la primavera con optimismo. Además del gusto de los españoles por la noche, las terrazas se están beneficiando de la expansión de una nueva tendencia importada de los países anglosajones: el afterwork.

Conocida también por afteroffice, los seguidores de esta tendencia han elevado al segmento premium las tradicionales cañas después del trabajo. Los locales de moda se afanan por ofrecer a la tribu de hombres y mujeres vestidos de traje una carta de cócteles variada, interesante y de primera calidad. También trabajan por que la oferta de bebidas venga aderezada con música y por que la acción transcurra en un ambiente selecto.

Las razones del auge del afterwork son variopintas. "Es una consecuencia del networking. El trabajo empieza a tener un lado lúdico o por lo menos es lo que intentan las grandes compañías", explica Guillermo López, promotor del gastrobar Vida Austera, quien explica que las firmas intentan integrar la diversión en el universo del trabajo. "Los trabajadores no lo ven como algo aparte, ya que la diversión les ayuda a rendir más y mejor. Estar con los compañeros de trabajo después de una jornada laboral puede ser una catarsis productiva", indica. Vida Austera es un espacio que se celebra todos los miércoles en el Ramsés y aúna una propuesta culinaria de interés (con el champán y el caviar como protagonistas) con eventos relacionados con la moda y el arte.

En las últimas semanas han comenzado a conocerse las propuestas de la mayor parte de los locales. La cuestión primordial consiste en no perder el tren y hacerse eco de los deseos de los consumidores. Uno de los establecimientos más consolidados en el afterwork madrileño, el O'Clock, ha decidido ampliar su oferta al aire libre con la apertura el próximo lunes de una nueva terraza.

Carlos Moreno, barman y alma máter del local, subraya que será más que una terraza estival, ya que ha sido creada como una ampliación del propio establecimiento. De hecho, está previsto que, tras las obras de acondicionamiento que se realizarán en agosto para aislarla de las bajas temperaturas, permanezca abierta durante todo el invierno.

Esta iniciativa no está reñida con el espíritu veraniego. "Vamos a instalar dos ambientes, uno dedicado a las terrazas de toda la vida, con nuestras sangría, horchata, granizado, etc., y otro dedicado a los cócteles típicos de la Polinesia que se disfrutan en vasos de barro con figuras", declara Moreno. El objetivo pasa por que en la terraza pueda disfrutarse de un servicio con calidad idéntica a la del interior. "El personal de la terraza no será temporal. Queremos que haya el mismo control sobre las bebidas y sobre la atención que al cliente", apostilla.

Asimismo, surgen constantemente nuevos locales. Un empresario que va a abrir un establecimiento de copas en las inmediaciones de La Moraleja en las próximas semanas asegura: "Las copas después del trabajo se han puesto de moda desde hace dos o tres años. Si esperamos a que las cosas vayan a mejor, puede ser que desaprovechemos el empuje que está teniendo esta nueva moda".

La responsable de marketing del hotel Pulitzer de Barcelona, Isabelle Bonneau, afirma que la terraza de este establecimiento se enganchó desde el primer momento al afterwork y reconoce que esta moda se ha convertido en un auténtico boom. Bautizada como Visit Up, la terraza se ha labrado una fama en las tardes de la Ciudad Condal gracias principalmente a su apuesta musical. Para la presente temporada, al igual que en 2010, han reservado los miércoles a los conciertos acústicos y algunos de los artistas más importantes que actuarán en este espacio son Fred i Son, Partido y Ovni. Los jueves tomarán el relevo DJs de la talla de Laia Fortia o Smooth.

Reflexiona además sobre la relevancia que están teniendo los hoteles en la popularización del concepto afteroffice. "Es importante que la gente conozca los espacios de la ciudad y que los disfrute. Normalmente, los hoteles ocupan edificios magníficos, con unas vistas alucinantes sobre la ciudad y al abrir las terrazas al público los habitantes de esa ciudad pueden disfrutar de ellos", concluye.


Fuente: Cinco Días.



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